
¡Sentir la alegría de mayo!
Aunque se haya apartado para siempre de mi vista
el brillo de lo que un día fue tan radiante,
aunque nada pueda hacer volver la hora
del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos,
pues encontraremos fuerza en el recuerdo,
en aquella primera simpatía
que habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre,
en los consoladores pensamientos que brotaron
del humano sufrimiento
y en la fe que mira a través de la muerte.
.........
Gracias al corazón humano, por el cual vivimos,
gracias a su ternuras, a sus alegrías, y a sus temores,
la flor más humilde, al florecer,
puede darme pensamientos que, a menudo,
yacen demasiado profundos para las lágrimas.
William Wordsworth, Oda
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