El ave nace para volar, y el hombre nace para penar.
Todos sus días están colmados de tribulaciones y preocupaciones y su mente no descansa ni siquiera de noche.
¡Cuánta ansiedad carcome a los mortales, cuántos afanes los acosan, cuántos pesares los molestan, cuántos temores los aterran, temblores los asaltan, terrores los postran, dolores los afligen, tristezas los turban, turbamentos los entristecen!
Dijo el sabio “Si soy impío, pobre de mí; si soy justo, no alzaré la cabeza, lleno como estaré de aflicciones y miserias”.
Lotario di Segni, Miseria de la condición humana