domingo, 20 de septiembre de 2009

-Sí, la muerte. ¡Qué hermosa debe ser la muerte! Yacer sobre la tierra blanda y parda, con la hierba ondulando sobre la cabeza, escuchando el silencio. No tener ni ayer ni mañana. Olvidar el tiempo, perdonar lo vivido, quedar en paz. Usted puede ayudarme. Usted me puede abrir la puerta de la casa de la Muerte, porque el Amor está en usted, y el Amor es más fuerte que la muerte.
Oscar Wilde, El fantasma de Canterville

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